BULOCK'S
Durante la época victoriana más tardía, las blusas llegaron a ser comunes para un uso informal, práctico. Una blusa simple con una falda llana era el vestido estándar para la mano de obra (no-doméstica) femenina nuevamente ampliada en los años 1890, especialmente para los empleados en trabajo de oficina. En las décadas de 1900 y 1910, blusas elaboradas como la blusa de lencería (así llamada porque fue adornada pesadamente con cordones y bordados en un estilo restringido antes a la ropa interior) y la blusa Gibson Girl con plisados, llegaron a ser inmensamente populares para vestir de día e incluso para cierto uso informal por la noche. Desde entonces, las blusas no han dejado de ser un valor fijo en el guardarropa.
Esta confección de tela de distintos materiales (algodón, mezclilla, poliéster, pana, etc.) tiene tres aberturas; una de ellas se ajusta a la cintura y las otras dos en cada una de las piernas. Los pantalones pueden ser largos, en cuyo caso las bocas de las piernas llegan a la altura de los tobillos o incluso más abajo, o pueden ser cortos en distintas graduaciones, que van desde la pantorrilla (piratas) hasta la rodilla (pantaloneta) o la ingle (mini-cortos). Cuando la largura llega a media pantorrilla se denominan pantalones Capri.
Esta vestimenta es usada tanto por hombres como por mujeres, y suele tener también accesorios tales como bolsillos para guardar elementos personales, cremallera (bragueta en el caso de los varones), para poder vestir más fácilmente aquellos de materiales menos flexibles, y pasacintos, para poder sostener aquellos que sean holgados de cintura.
La palabra pantalón procede de Pantaleón, personaje de la Comedia del Arte que vestía una prenda característica de este tipo.[1]
Sin embargo, otras fuentes consideran que la palabra surge de la funcion de esta prenda, que es cubrir la parte del cuerpo ubicada entre la panza y el talón, de allí pantalón
Los primeros zapatos eran poco confiables, a menudo simples "bolsas de pie" de cuero para proteger a los pies de las piedras, los escombros, y el frío. Ahora, el zapato de cuero se usa más que la sandalia, especialmente en los países fríos. A la vez, en la Edad Media el zapato se elaboraba con colgajos o telas alternadas para proteger la piel y reforzar el pie para un mejor ajuste. En Europa el zapato se convirtió de símbolo de estatus social de nobles y ricos pero llegó a tener proporciones ridículas lo que obligó a su simplificación y creación de nuevos estilos hasta llegar al zapato moderno macizo y cosido. Desde el siglo XVII, la mayoría de los zapatos de cuero se han caracterizado por un cosido único.
La diadema es un ornamento de la cabeza considerado distintivo de autoridad real. Tiene forma de cinta, sencilla o adornada, cuyos extremos se engarzan o se ligan detrás de la cabeza.
La diadema sencilla de oro o plata se conoce ya desde el final de la época neolítica y la misma con diferentes repujados o calados fue usada por los fenicios, los micénicos e, incluso por los celtíberos.
En Mesopotamia, las mujeres adornaban sus cabellos con una o varias diademas superpuestas de las que colgaban cuentas en forma de hoja o de anillo o adornadas con flores cuyos pétalos estaban formados por piedras incrustadas. Los hombres sujetaban su peinado por una cinta de la que colgaban hileras de cuentas.[1]
De ella, se sirvieron los griegos para premiar a los vencedores en juegos públicos y los romanos para sus emperadores. Los emperadores romanos se representan con corona triunfal o radiante, salvo después de Constantino y en el imperio bizantino en donde suelen llevar diadema. No obstante, algunos de estos últimos adoptan la tiara persa modificada
Brazalete
El brazalete se diferencia de la pulsera por el hecho de ser más ornamentado que la pulsera común, puesto que generalmente lleva incrustado piedras preciosas. También tiende a usarse más arriba de la muñeca, o en algunos casos del codo
El collar puede tener una existencia más remota que otros complementos comunes como el anillo y el brazalete pues se ha encontrado en antiquísimas sepulturas prehistóricas de la época paleolítica, como las cuentas de collar hechas con conchas de Nassarius gibbosulus o Nassarius kraussianus hallados en el abrigo rocoso de Skuhl (Israel),[1] Oued Djebbana (Argelia),[1] Cueva de las Palomas (Marruecos)[2] o cueva Blombos (Sudáfrica),[3] con unas cronologías que van más allá de los cien mil años de antigüedad en el primer caso, noventa mil en el segundo, ochenta y dos mil en el tercero y unos setenta y cinco mil en el cuarto